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Parece complicado que ocurra, pero sucede.. Unos 70.000 usuarios al año, con datos del RACE ponen diesel a un coche gasolina y viceversa.

Echar diésel a un coche de gasolina puede causar daños significativos al motor y al sistema de combustible.

Los motores de gasolina y diésel funcionan de maneras muy distintas, y el uso del combustible incorrecto puede tener consecuencias negativas inmediatas y a largo plazo:

  1. Daño al sistema de combustible: Los componentes del sistema de combustible de un coche de gasolina, incluyendo las bombas de combustible, los inyectores y los filtros, están diseñados específicamente para trabajar con las propiedades de la gasolina. El diésel es más aceitoso y viscoso, lo que puede llevar a la obstrucción de los filtros y a la contaminación de los inyectores. Esto afecta el rendimiento del motor y puede requerir una limpieza costosa o la sustitución de piezas.
  2. Problemas de arranque y funcionamiento del motor: Debido a que el diésel no se vaporiza tan fácilmente como la gasolina, un motor de gasolina que intenta funcionar con diésel puede tener dificultades para arrancar. Si arranca, es probable que el motor funcione de manera irregular y con una eficiencia reducida. Esto se debe a que la mezcla aire-combustible no se encenderá correctamente durante el ciclo de combustión.
  3. Daño al motor: A largo plazo, el uso de diésel en un motor de gasolina puede causar daños internos debido a la combustión inadecuada. Esto puede incluir daños a los pistones, las válvulas y otros componentes internos del motor, lo que resulta en costosas reparaciones o incluso la necesidad de reemplazar el motor completo.
  4. Necesidad de una limpieza profunda: En la mayoría de los casos, si se añade diésel a un coche de gasolina, será necesario vaciar y limpiar el tanque de combustible, así como reemplazar los filtros de combustible y limpiar los inyectores. Esto debe hacerse lo antes posible para minimizar los daños.

Si esto te ha pasado, lo mejor es no intentar arrancar el coche y contactar con un servicio de asistencia en carretera o un taller mecánico profesional para que realicen el procedimiento adecuado para solucionar el problema. Intentar arrancar o conducir el vehículo puede empeorar los daños.

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¿Sabías que las llantas de aleación pueden mejorar el rendimiento y la estética de tu coche? En este post te explicamos los beneficios de este tipo de llantas y cómo elegir las más adecuadas para tu vehículo.

Las llantas de aleación son aquellas que están fabricadas con una mezcla de metales, como el aluminio, el magnesio o el níquel. Estos materiales les confieren una serie de ventajas frente a las llantas de acero, que son las más comunes y económicas.

Entre los beneficios de las llantas de aleación, podemos destacar los siguientes:

– Son más ligeras que las de acero, lo que reduce el peso del coche y mejora el consumo de combustible y las emisiones de CO2.
– Tienen una mayor resistencia al calor, lo que evita el sobrecalentamiento de los frenos y mejora la seguridad y la durabilidad de los neumáticos.
– Ofrecen una mayor rigidez y estabilidad, lo que se traduce en una mejor respuesta del coche en las curvas y una mayor adherencia al asfalto.
– Tienen un diseño más atractivo y personalizable, lo que permite darle un toque distintivo y elegante a tu coche.

Para elegir las llantas de aleación más adecuadas para tu coche, debes tener en cuenta algunos aspectos, como el tamaño, el ancho, el diámetro, el número y la disposición de los tornillos, el tipo de neumático y el estilo que quieres darle a tu vehículo. También debes considerar el presupuesto y la calidad de las llantas, ya que hay una gran variedad de precios y marcas en el mercado.

En conclusión, las llantas de aleación son una buena opción para mejorar el rendimiento y la estética de tu coche, siempre que las elijas con criterio y las cuides adecuadamente. Si quieres saber más sobre este tema o necesitas asesoramiento profesional, no dudes en contactar con nosotros. Estaremos encantados de ayudarte.

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Categorías:Consejos

Hay varias razones por las que un coche puede sobrecalentarse. Algunas de las razones más comunes son:

  • Falta de refrigerante. El refrigerante es responsable de mantener el motor del coche a la temperatura adecuada. Si el nivel de refrigerante es bajo, el motor puede sobrecalentarse.
  • Radiador obstruido. El radiador es responsable de disipar el calor del motor. Si el radiador está obstruido por suciedad, hojas u otros desechos, el motor puede sobrecalentarse.
  • Termostato defectuoso. El termostato es responsable de controlar el flujo de refrigerante a través del motor. Si el termostato está defectuoso, el motor puede sobrecalentarse.
  • Bomba de agua defectuosa. La bomba de agua es responsable de circular el refrigerante a través del motor. Si la bomba de agua está defectuosa, el motor puede sobrecalentarse.
  • Fuga de refrigerante. Si hay una fuga en el sistema de refrigeración, el nivel de refrigerante puede bajar, lo que puede provocar que el motor se sobrecaliente.

Si tu coche se está sobrecalentando, debes tomar las siguientes medidas:

  1. Detén el coche en un lugar seguro.
  2. Apaga el motor.
  3. Abre el capó del coche.
  4. Comprueba el nivel de refrigerante. Si el nivel es bajo, añade refrigerante.
  5. Observa el radiador en busca de signos de obstrucción. Si está obstruido, limpialo.
  6. Arranca el motor y comprueba el indicador de temperatura. Si el indicador sigue subiendo, llama a un mecánico.

Es importante actuar rápidamente si tu coche se está sobrecalentando. Si no lo haces, el motor puede sufrir daños irreparables.

Aquí tienes algunos consejos para evitar que tu coche se sobrecaliente:

  • Mantén el nivel de refrigerante del coche en el nivel recomendado.
  • Controla el radiador del coche en busca de signos de obstrucción.
  • Haz que un mecánico revise el termostato, la bomba de agua y otras partes del sistema de refrigeración del coche con regularidad.
  • Evita conducir el coche a alta velocidad durante períodos prolongados de tiempo.
  • Detén el coche de vez en cuando para que el motor se enfríe.

Siguiendo estos consejos, puedes ayudar a mantener tu coche en buen estado y evitar que se sobrecaliente.

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El verano es una época del año en la que muchos aprovechan para hacer escapadas o viajes largos en coche. Sin embargo, las altas temperaturas pueden afectar al rendimiento y la seguridad de nuestro vehículo, por lo que es importante hacer una revisión y un mantenimiento adecuados antes de salir a la carretera. En este post te damos algunos consejos para poner a punto tu coche y evitar sorpresas desagradables.

**1. Comprueba el limpiaparabrisas**

Aunque en verano las lluvias sean menos abundantes, es fundamental que el limpiaparabrisas esté en buen estado para afrontar las tormentas de verano y también para poder retirar los mosquitos del parabrisas. Revisa que las escobillas no estén desgastadas o rotas y que el depósito del líquido limpiador esté lleno.

**2. Revisa tus neumáticos**

Los neumáticos son uno de los elementos del coche que más sufren con el calor, ya que pueden perder presión, deformarse o reventar. Para evitarlo, debes comprobar su aspecto exterior, fijándote en si hay elementos incrustados en el dibujo de la rueda y revisando su volumen. También debes realizar la prueba de la moneda: introduce una moneda de 1 euro en los huecos del neumático, si la parte dorada queda cubierta, con una profundidad mínima de 3 mm, la adherencia será correcta. Además, debes comprobar si las ruedas tienen la presión adecuada y adaptarla según el trayecto que vayas a hacer.

**3. Sistema de refrigeración**

El sistema de refrigeración es el encargado de mantener la temperatura óptima del motor, evitando que se sobrecaliente y se produzcan averías graves. Para ello, debes comprobar que no haya fugas en el radiador ni en los manguitos, asegurarte de que las conexiones estén bien ajustadas, que el radiador esté limpio y que el depósito esté en el nivel indicado por el fabricante. También debes prestar atención al indicador de temperatura en el panel de instrumentos y detener el coche si se enciende la luz roja.

**4. Frenos y amortiguadores**

Los frenos y los amortiguadores son esenciales para garantizar una conducción segura y cómoda. Los frenos pueden verse afectados por el calor y el polvo, por lo que debes revisar el estado de las pastillas, los discos y el líquido de frenos. Los amortiguadores pueden desgastarse por los baches o los cambios de carga, por lo que debes comprobar su funcionamiento y sustituirlos si están deteriorados.

**5. Aceite del motor**

El aceite del motor es el encargado de lubricar y refrigerar las piezas internas del motor, evitando su desgaste y su oxidación. Por eso, es importante revisar el nivel y la calidad del aceite antes de iniciar un viaje largo. El nivel debe estar entre el máximo y el mínimo marcados en la varilla medidora. La calidad se puede comprobar por el color y la viscosidad: si está muy oscuro o muy líquido, es conveniente cambiarlo.

**6. Luces**

Las luces del coche son fundamentales para ver y ser vistos en la carretera, especialmente si vas a conducir de noche o con condiciones meteorológicas adversas. Por eso, debes revisar que todas las luces funcionen correctamente: las de posición, las de cruce, las largas, las antiniebla, las intermitentes y las de freno.

 

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